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LOS RETOS SOCIALES DEL TURISMO

EMBODIMENT: Uniformes en la empresa turística.

EMBODIMENT: Uniformes en la empresa turística.

Que duda cabe de que en las empresas turísticas trabajan algunos profesionales y muchos empleados. Lo que no nos queda tan claro es lo que tienen en común. Son personas. Cada una de ellas es un individuo poseedor de un cuerpo que le pertenece. Dentro de este contexto y para entender la realidad social y cultural del mundo de la empresa, situamos el cuerpo dentro de la reflexión social y antropológica como nudo de estructura y acción. El cuerpo de cada empleado entra en la fase de Embodiment o Corporeidad. Esto significa que se entiende el cuerpo como generador de cultura, como campo de percepción y práctica y como condición necesaria para que uno mismo actúe en el mundo empresarial. La misma experiencia corporal es el punto de partida del análisis cultural. Un cuerpo es cultura.

Una vez más, el antropólogo Thomas Csordas reivindica partir de la experiencia corporal y su interrelación en la práctica social. La idea de embodiment entiende el cuerpo no como objeto sino como un verdadero sujeto de sensaciones y experiencias, fuente constante de subjetividad. La cuestión fundamental de la Antropología del Cuerpo es explorar la manera como el cuerpo se constituye en una condición existencial de vida, sus múltiples posibilidades de corporeidad (embodiment) y como se articulan en la cultura. Un cuerpo vivido es experiencia y acción.

Intensamente, los cuerpos conviven y coexisten en una misma cultura, la empresarial. El espacio social compartido determina desde la cultura, el tipo de respeto que van a recibir estas personas durante las horas que alquilan o prestan su cuerpo a la empresa. Me estoy refiriendo al personal que atiende al público en empresas turísticas, su cuerpo, su movimiento y su indumentaria.

Maliciosamente, los uniformes ejercen la doble función de representar al personal como miembros de una empresa, advirtiéndonos sobre el tipo de tareas que realizan, en la misma medida que anulan la libertad corporal del individuo. Los uniformes hablan mientras se calla a la persona. Es un enfoque diferente al que ejerce el mundo de la moda sobre un cuerpo. La moda potencia la belleza corporal a pesar de las excepciones mientras que los uniformes anulan la belleza, la expresión, la personalidad, la individualidad, las experiencias y las emociones. La gestión de costes y la falta de consideración hacia los RRHH empeoran la situación. Lo peor es la falta de concienciación del problema por parte de todos los actores que intervienen en la puesta en escena de un servicio. Es un aspecto más a sumar a la larga lista de la insostenibilidad social. La innovación social intenta aportar soluciones a este tipo de reflexiones mediante la mejora sustancial de las necesidades del cliente interno. Para empezar, es necesario imaginar nuestro horario laboral con un uniforme y las posibles emociones que experimentaríamos.

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